sábado, 15 de enero de 2011

nostalgia

Extraño el mar y a Mazunte, la playa mas mágica que conocí nunca. Creo que los voy a extrañar siempre porque quedé perdidamente enamorada de esa playa. Extraño el ruido que hacen las olas, el calor, andar en sandalias y ropa ligera todo el día, la aventura: treparse a una montaña para llegar a la playa solitaria y a un jacuzzi natural. Recorrer la playa de noche y luego tirarse en la arena a mirar las estrellas. Extraño nadar y que la ola me revuelque. Extraño reír, comer, beber, cantar, divertirme con mis amigos. Extraño caminar por la playa a tu lado, tomados de la mano. Lo extraño y apenas llevo poco más de un día lejos de todo eso.

Lo único que no extraño de este viaje del que recién regreso, es, tal vez, ese sentimiento que se tiene cuando te hace falta algo, parece que todo es perfecto pero hay algo que hace falta. En este viaje ese algo fue un amigo, uno al que quiero muchísimo, pero bueno… habrá más viajes y más idas a Mazunte ahora con él, que seguro correrá contentísimo a nadar en el mar y a perderse entre las olas… cuando los tiempos sean otros.